ESPECTACULOS
Fito Páez Honoris Causa de la UNR
Repleto y apasionado, el Espacio Cultural Universitario (ECU) aplaudió de pie a Fito que fue reconocido por su trayectoria extraordinaria que siempre llevó en su obra a Rosario por el mundo. Hijo pródigo de la ciudad, el cantante visiblemente emocionado recibió su diploma de honor y ofreció su corazón con sus palabras y canciones.

El rector de la UNR, Franco Bartolacci, en primera instancia dedicó una cálida y amorosa prosa al nuevo Maestro de la UNR: “Cada uno de los que hoy está acá recordará este día en su vida. El espíritu de este título honorífico es reconocer la trayectoria intelectual y cultural del homenajeado, Venimos a saldar la deuda, tardamos mucho en reconocerte, homenajearte es un acto de justicia, una necesidad, y también unas ganas de decirte ‘Gracias’. Quiero mencionar tres razones ineludibles: gracias por ser embajador de Rosario; gracias por ser capaz de construir de manera tan particular esa manera de contar nuestro tiempo; gracias también por esa sensibilidad exquisita e inagotable, tan necesaria como la esperanza misma de imaginarnos de un modo distinto”.
Llegó el momento de Fito. “Es muy emocionante todo así que vamos a contarlo todo. Mi tía Charito era una mujer vibrante, catequista, muy pícara, al venir nosotros de una familia clase media para abajo, era muy importante el título universitario porque eso le daba armas a ese niñíto para sobrevivir en el mundo capitalista salvaje. Si bien no me incluí en ese proyecto, naturalmente tuve un impulso de ir para otro lado, y eso es lo que estamos señalando hoy acá, que hay alguien que percibe lo irracional y debe expresarlo. La expresión como algo fundamental de la condición humana, no van a hacer un Spinetta por IA, no van a hacer una Liliana Herrero por IA”, sentenció a modo de rebelión ante el avance de la Inteligencia Artificial.
Y vinieron las canciones. Caminando por Rosario, Linyera, Tratando de crecer y ese canto a coro de “Todavía creo en mirar a los ojos”. Para seguir con Oración del Remanso, Sale el sol. Un loco en la calesita. A la casa. Mirta de regreso. La vida es una moneda. Ciudad de Pobres corazones. Mariposa Tecknicolor y la rosarinidad al palo.
Cerró a capela, emocionado, acalorado con la poesía de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, el público de pie, los aplausos y siempre la apuesta: “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”.