Ajuste fiscal: el Gobierno volvió a tener superávit en marzo y ya consiguió un tercio de la meta renegociada con el FMI
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El Gobierno logró nuevamente un superávit fiscal en marzo. Apenas un día después de anunciar un ajuste en la meta fiscal negociada con el FMI, el Ministerio de Economía informó que en el primer trimestre del año el excedente en las cuentas públicas alcanzó el 0,5% del PBI.
Ajuste fiscal: el Gobierno volvió a tener superávit en marzo y ya consiguió un tercio de la meta renegociada con el FMI
De este modo, durante los primeros tres meses de 2026, el Palacio de Hacienda habría cumplido con aproximadamente un tercio del nuevo objetivo fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional, que fue revisado a 1,4% del Producto. Esta cifra es ligeramente inferior al compromiso inicialmente establecido en el Presupuesto 2026.
El dato positivo fue destacado por el presidente Javier Milei, quien afirmó que «el ancla fiscal no se negocia». En este contexto, la Casa Rosada ordenó a los ministerios ajustar el gasto debido a la fuerte caída de la recaudación tributaria.
Luis Caputo, titular del Palacio de Hacienda, remarcó que el ancla fiscal es «un pilar fundamental del programa económico y una condición necesaria para consolidar la estabilidad macroeconómica y continuar reduciendo impuestos para el sector privado». Asimismo, atribuyó la disminución en la recaudación a un conjunto de medidas de administración tributaria y a la reducción o eliminación de varios impuestos durante 2025.
Cómo alcanzó el Gobierno el superávit
Según detalló la Secretaría de Hacienda, el superávit primario —que no incluye los intereses de la deuda— ascendió en marzo a $930.284 millones. Al incluir el gasto financiero, la cifra se redujo a $484.789 millones.
El Palacio de Hacienda precisó que, en el primer trimestre, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,5% del PIB y un superávit financiero del 0,2%. Para el cumplimiento de la meta con el FMI, se considera el superávit primario.
En marzo, los ingresos tributarios crecieron nominalmente 25% interanual, lo que representa una caída en términos reales al comparar con la inflación. El IVA mostró un crecimiento anual del 27%, también por debajo del IPC, mientras que el impuesto al cheque avanzó un 38%, indicador que refleja la actividad económica.
A diferencia de enero, en marzo no se registraron ingresos extraordinarios por privatizaciones. En el primer mes del año, la venta de participaciones accionarias en las represas del Comahue superó el billón de pesos, lo que contribuyó en gran medida al superávit acumulado en ese periodo.
En cuanto al gasto, este también aumentó un 25% anual, lo que implica una reducción real del 5,7% al considerar la inflación, cifra similar a la caída de los ingresos. El rubro con mayor ajuste fue el de subsidios, que experimentó una reducción nominal del 33%, con una caída aún más significativa en términos reales.
Las transferencias a las provincias disminuyeron un 41%, mientras que el gasto salarial en la administración pública se incrementó un 25,7% nominal, lo que igualmente representa un retroceso en términos reales.
El gasto de capital, principal foco de la nueva ronda de ajuste, apenas creció un 0,6% anual, lo que, descontada la inflación, equivale a una fuerte reducción. Dentro de este rubro, el gasto en educación cayó casi un 96%, mientras que transporte y energía aumentaron nominalmente 5% y 14,4% respectivamente, ambos por debajo de la inflación. Por el contrario, vivienda y agua potable y alcantarillado fueron los únicos sectores de inversión pública con avances reales.
El superávit del primer trimestre se explica por una combinación de factores: la caída del gasto primario acompaña la reducción de los ingresos totales y, paralelamente, el gasto de capital se contrae a un ritmo más acelerado.
Nuevo pedido de ajuste a los ministerios
Frente a la constante caída de la recaudación, el Gobierno nacional ordenó a los ministerios implementar un nuevo recorte en el gasto. La intención de la Casa Rosada es preservar el superávit y cumplir con la exigente meta fiscal acordada con el FMI.
Se prevé que la nueva pauta presupuestaria para el gabinete contemple un recorte adicional del 2% en gasto corriente y del 20% en gasto de capital. Aún no se difundieron detalles sobre el monto total de ahorro requerido con este nuevo techo de gasto.
Además, el año está marcado por otros dos factores que inciden en las cuentas públicas: la posible aprobación de proyectos de ley que podrían incrementar el gasto, como la iniciativa opositora de financiamiento universitario, y modificaciones legislativas que afectarían la recaudación, como la reforma laboral.
Respecto a la meta fiscal con el FMI, se confirmó que el Gobierno y el organismo acordaron un objetivo más moderado. Si inicialmente se consideraba un superávit primario mínimo del 2,2% del PIB, la previsión oficial en el Presupuesto 2026 fue actualizada a 1,5%, y el acuerdo técnico con el staff del Fondo establece un umbral del 1,4% del PBI.