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Ataque a Trump: el dato revelador de una voluntaria sobre los puntos ciegos que encontró el tirador ponen en jaque a la seguridad de la Casa Blanca

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Una voluntaria que participaba en la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca declaró que el presunto atacante ensambló un «arma larga» en una sala de servicio sin seguridad antes de dirigirse al salón principal y abrir fuego, según reportes periodísticos.

Ataque a Trump: el dato revelador de una voluntaria sobre los puntos ciegos que encontró el tirador ponen en jaque a la seguridad de la Casa Blanca
Ataque a Trump: el dato revelador de una voluntaria sobre los puntos ciegos que encontró el tirador ponen en jaque a la seguridad de la Casa Blanca

Esta versión plantea serias dudas sobre los controles de acceso y la supervisión en las áreas de servicio del hotel donde se realizó el evento, informó el New York Post.

Testigos describieron momentos de pánico en el salón principal, donde se escucharon varias detonaciones. El presidente Donald Trump fue evacuado por agentes de seguridad, mientras que un miembro del Servicio Secreto resultó herido, aunque su chaleco antibalas evitó lesiones graves.

El sospechoso fue detenido en el lugar. Autoridades federales, incluido el FBI, investigan el caso mediante el análisis de pruebas, cámaras de seguridad y testimonios para reconstruir la secuencia y las motivaciones del ataque.

Se trata de Cole Thomas Allen, un hombre de 31 años originario de Torrance, California, y egresado del Instituto Tecnológico de esa ciudad, conocido como Caltech, según fuentes citadas por Associated Press.

Su perfil de LinkedIn indica que Allen se describe como «ingeniero mecánico e informático de formación», «desarrollador independiente de videojuegos por experiencia» y «profesor de vocación».

Según el testimonio de la voluntaria, el atacante utilizó un pequeño cuarto de servicio ubicado entre bastidores del hotel, donde desplegó piezas o un arma desmontada, la ensambló y luego corrió hacia las escaleras que conducen al salón principal. Esta versión sugiere que el agresor tuvo el tiempo y la privacidad necesarios para montar el dispositivo sin ser detectado por guardias o cámaras en esa área específica.

Investigadores federales y locales trabajan para confirmar este relato, revisando grabaciones de seguridad, listas de personal, rutas de limpieza y accesos al salón. La posibilidad de que el arma no fuera visible hasta estar completa dificulta la evaluación inicial sobre cómo el atacante evadió los controles y si hubo fallas en la coordinación entre la seguridad del lugar y las agencias federales.

Varios asistentes describieron escenas de confusión y pánico: mesas volcadas, invitados tirados en el suelo y evacuaciones inmediatas. Personal médico y agentes del Servicio Secreto atendieron en el lugar; el oficial alcanzado por un proyectil fue trasladado y tratado por precaución.

Las autoridades recuperaron un arma larga y casquillos en la escena, y anunciaron cargos federales formales contra el detenido mientras continúa la investigación.

Este ataque ocurre en un contexto de alta tensión entre Estados Unidos e Irán, con recientes incidentes y represalias que mantienen elevada la alerta ante posibles ataques directos o indirectos.

Analistas advierten que, en un clima geopolítico tan delicado, incluso actos aislados adquieren rápidamente una dimensión simbólica y estratégica. Por ello, responsables políticos y agencias de inteligencia buscan determinar si existe alguna conexión exterior, inspiración ideológica o coordinación que vincule al agresor con actores estatales o grupos afines.

Hasta el momento, las autoridades federales han señalado que investigan la motivación del atacante y evitan sacar conclusiones hasta completar los análisis forenses y revisiones de comunicaciones.

Mientras tanto, la opinión pública y varios legisladores exigen respuestas sobre los protocolos de seguridad aplicados en eventos de alto perfil en instalaciones que se presumen seguras.

El testimonio de la voluntaria ha reavivado el debate sobre los puntos ciegos en los controles de acceso, la supervisión en áreas de servicio y los procedimientos de acreditación. Las agencias involucradas prometen revisar las evidencias y emitir un informe sobre las fallas detectadas, así como proponer medidas para evitar la repetición de incidentes en un entorno que debe equilibrar el acceso de la prensa y el personal con la protección de autoridades y asistentes.

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