“Nos fuimos con las chicas y el shuu”, decía una publicación en Facebook de una mujer que aparecía sentada en el asiento trasero de un auto acompañada por sus dos hijas y un niño. Esa imagen, difundida hace más de una década, fue clave para que los investigadores lograran identificar a una joven acusada de robar a un hombre bajo la modalidad conocida como “viuda negra”.


La historia se inició la noche del 25 de abril, cuando Cayetano S., de 64 años, concertó un encuentro con Lucía, de 31 años, a quien había conocido a través de la aplicación de citas Bumble. Él la recogió en una galería donde ella decía trabajar y luego ambos fueron a cenar a un restaurante de Monte Grande.
La cita continuó en el departamento de Cayetano, ubicado en el centro de Quilmes. Una cámara de seguridad del edificio registró la entrada de ambos, abrazados y besándose, a la 1:30 de la madrugada. Según la denuncia, mantuvieron relaciones sexuales, luego compartieron un aperitivo y bebieron juntos. Todo cambió cuando el hombre fue al baño, se apagó la luz y se quedó dormido, tal como explicó a Clarín un investigador.
Horas más tarde, Cayetano despertó desorientado y sin comprender lo que había ocurrido. Un amigo, preocupado porque había acordado jugar al pádel y no respondía los llamados, fue hasta su casa. El lunes siguiente, el hombre fue internado en un hospital por un principio de intoxicación. Los análisis revelaron altas concentraciones de diazepina en sangre, un medicamento que actúa sobre el sistema nervioso y tiene efectos sedantes. El síndrome confusional se mantuvo hasta el viernes.
Además, Cayetano denunció el robo de relojes, perfumes y una valija, entre otros objetos que desaparecieron de su domicilio.
Las cámaras del edificio registraron a Lucía saliendo del ascensor a las 3:34 de la madrugada del 26 de abril, vistiendo un buzo con capucha para ocultar su rostro y llevando una valija, una mochila y un bolso. Luego abordó un auto gris y se retiró. Según los investigadores, en esos bultos había cuatro millones de pesos, 4.000 euros, perfumes, ropa, un celular, relojes y joyas.
La investigación
El fiscal Javier Barrera, de la Fiscalía N° 2 de Quilmes, tomó la denuncia y, con la declaración de la víctima, inició la identificación de la sospechosa. El trabajo del fiscal y su equipo se basó principalmente en el análisis de números telefónicos y perfiles en redes sociales, lo que permitió individualizar a la mujer que captó, drogó y robó a la víctima.
Primero, averiguaron a nombre de quién estaba registrada la línea celular de Lucía. La titular resultó ser una mujer. El recorrido de las antenas indicó movimientos por Ezeiza, Monte Grande, Burzaco y el centro de Quilmes, en el horario del encuentro.
Al analizar sus redes sociales, detectaron que la descripción física no coincidía con la aportada por la víctima, por lo que comenzaron a investigar entre sus contactos. Así identificaron a una familiar llamada Lucía Fernanda Dias Da Mota, quien en su perfil de LinkedIn aparecía como miembro de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), aunque con licencia por motivos de salud.
Mediante sus perfiles de TikTok e Instagram, pudieron confirmar que se trataba de la misma joven registrada en las cámaras de seguridad del edificio de la víctima. Otro elemento clave para la imputación fue que ella gestionaba un negocio de venta de zapatos y zapatillas, al que la víctima hizo referencia en su denuncia.
Un tatuaje de serpiente en el abdomen, visible en varios videos que la joven subía a las redes sociales, también facilitó su identificación.
En TikTok, Lucía había compartido un mensaje presuntamente enviado por una ex pareja: «Fer, hasta el día de hoy te quiero mucho a pesar de todo. Aprendí un montón de lo que vivimos, que igual fue re lindo para mí. Sos la única mina de la que me enamoré en mi vida y me dolió mucho haberme separado de vos». Fuentes de la investigación confirmaron a Clarín que Dias Da Mota denunció a su ex pareja por violencia de género.
Desde la PSA informaron que Dias Da Mota ingresó a la fuerza en 2016 y que actualmente se encontraba en tratamiento prolongado, con un sumario interno por ausencia injustificada. Según la investigación, dejó de presentarse el 1° de julio de 2025 sin aviso, aunque aún figura como activa en el organismo.
La detención
Con la orden de detención aprobada, detectives de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado realizaron un operativo en la madrugada del miércoles en un domicilio de Ezeiza. Allí detuvieron a Dias Da Mota.
En el lugar, hallaron dos valijas, una de ellas con una etiqueta con el nombre de la víctima; varios perfumes; seis relojes de alta gama; las llaves del edificio del hombre; y otras pertenencias. Además, secuestraron prendas similares a las usadas por la acusada al momento del hecho.
La principal hipótesis de los investigadores es que Dias Da Mota forma parte de una organización de “viudas negras” que seleccionan a sus víctimas en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.
La joven fue indagada por el fiscal Barrera por el delito de “robo simple”. Se negó a declarar y se solicitó su detención formal. La defensa pidió su excarcelación argumentando la naturaleza del delito y que tiene hijos a cargo