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Lionel Scaloni y su último dilema en la previa del Mundial 2026: intensidad plena o el temor de la sobreexigencia

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Lionel Scaloni y su cuerpo técnico cuentan con una ventaja clave: la capacidad para interpretar los momentos personales de cada jugador y anticipar las necesidades que surgen en una competencia tan exigente física y mentalmente como el Mundial. La gestión de las lesiones al llegar a Kansas City es un claro ejemplo de ello. De los diez futbolistas inicialmente lesionados, actualmente solo quedan seis y se espera que ese número disminuya en los próximos días, conforme a los plazos previstos. Para el resto del plantel, el mensaje es contundente: entrenar con total dedicación, sin reservas y al máximo nivel. Esta dinámica quedó en evidencia durante la única práctica abierta de la selección argentina. No obstante, esa intensidad puede contrastar con el temor a la sobreexigencia tras una temporada agotadora para la mayoría de los jugadores albicelestes, pese a que solo dos de los 26 convocados alcanzaron títulos (Emiliano Martínez y Lautaro Martínez).

Recientemente, Pablo Cavallero, arquero del seleccionado, describió con precisión cómo aquel equipo dirigido por Marcelo Bielsa, que protagonizó una de las mejores Eliminatorias de la historia hasta la aparición de la Scaloneta, terminó desplomándose con una eliminación en la fase de grupos tras ganar en el debut frente a Nigeria, caer ante Inglaterra y empatar con Suecia.

“En 2002 llegamos muy sobreexigidos, con un desgaste enorme. Nos exigimos demasiado buscando la mejor versión individual y colectiva. La inteligencia emocional debe estar en el cuerpo técnico; un sprint demás puede causar una lesión. El ‘Ratón’ Ayala, por hacer dos ejercicios extra, se lesionó un viernes y el domingo teníamos partido”, recordó Cavallero, nacido en Lomas de Zamora y hoy con 52 años.

Ese episodio con Ayala representa justamente el plus mencionado al inicio. El exdefensor, junto con Walter Samuel y Pablo César Aimar —otros asistentes de Scaloni— formó parte del plantel en aquel Mundial en Asia. Los tres vivieron de cerca aquella experiencia y hoy buscan aplicar ese aprendizaje para mantener al equipo en equilibrio.

“Jugábamos amistosos contra equipos de Primera o Segunda división de Japón y nos costaba mucho ganarles. Ya veíamos que el equipo no estaba funcionando bien. La selección llega ahora un poco comprometida y seguramente exista cierta preocupación”, agregó Cavallero.

Durante los más de 40 minutos que la prensa pudo observar en la práctica abierta realizada en el Compass Mineral Center de Kansas City, se evidenció un nivel físico, de contacto y futbolístico muy alto. Los jugadores celebraban los goles como si fuera un partido oficial, disputaban cada balón dividido como si fuese el último y respetaron los puestos y roles con gran precisión, a pesar de las dimensiones reducidas del campo durante algunos ejercicios.

Considerando la temporada europea (de agosto a junio) y el año calendario para los que comienzan en enero, solo ocho futbolistas no superaron los 3.000 minutos de juego, un promedio normal para los habituales titulares en clubes de alto nivel. Entre ellos, cuatro acumulan minutos únicamente en lo que va del 2026: Leandro Paredes (Boca Juniors), Gonzalo Montiel (River Plate), Lionel Messi y Rodrigo De Paul (ambos en Inter Miami). Los restantes que jugaron menos de esa cifra y militan en Europa son Facundo Medina (Olympique de Marsella), Exequiel Palacios (Bayer Leverkusen), Lisandro Martínez (Manchester United) y Juan Musso (Atlético de Madrid).

Este desgaste físico y mental en sus clubes repercute en la preparación para un Mundial que, con 48 participantes, obliga a comprimir una fase de eliminación directa con ocho partidos, uno más de lo habitual, para alcanzar la gloria máxima. Casi todas las selecciones candidatas han sufrido bajas de última hora y todavía resta una semana para el inicio oficial del torneo número 23 del máximo certamen del fútbol. Cabe recordar que el reglamento de FIFA permite reemplazos hasta 24 horas antes del primer partido de cada selección.

Por ello, la dosificación de esfuerzos será clave, y no sería extraño que, si los resultados lo permiten, se observe una rotación considerable en el equipo nacional.

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