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Una empresa petrolera de Texas vinculada a Trump busca perforar en Groenlandia y desató un conflicto con las autoridades locales

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Una empresa petrolera de Texas vinculada a figuras cercanas al presidente Donald Trump se encuentra en el centro de una nueva controversia en Groenlandia tras anunciar un ambicioso proyecto de perforación en busca de petróleo en el territorio ártico. La iniciativa genera cuestionamientos tanto por su posible impacto ambiental como por la legalidad de las autorizaciones que la compañía afirma poseer.

Una empresa petrolera de Texas vinculada a Trump busca perforar en Groenlandia y desató un conflicto con las autoridades locales

Greenland Energy sostiene que bajo la región de Jameson Land podrían hallarse miles de millones de barriles de crudo y planea trasladar más de 300 contenedores con equipos de perforación para iniciar las operaciones en octubre. Sin embargo, el Ministerio de Recursos Naturales de Groenlandia desmintió esta versión, afirmando que no existe ningún permiso activo para realizar exploraciones ni para preparar dichas actividades.

La disputa ocurre en un contexto delicado, marcado por el renovado interés de Trump en incorporar Groenlandia a Estados Unidos. Desde entonces, diversos proyectos empresariales estadounidenses se han instalado en la isla, abarcando desde la explotación de minerales estratégicos y energía hidroeléctrica hasta emprendimientos para la comercialización de agua de manantial de alta gama.

El principal vocero de Greenland Energy, Robert Price, veterano de la industria petrolera, aseguró en una reunión con residentes de Ittoqqortoormiit —una pequeña comunidad cercana a la zona de perforación proyectada— que la empresa ya contaba con autorización para instalar los equipos y que las solicitudes para perforar estaban pendientes de aprobación. No obstante, las autoridades groenlandesas desmintieron estas declaraciones. El ministro de Recursos Minerales, Múte B. Egede, recordó que ninguna actividad puede iniciarse sin las autorizaciones correspondientes y señaló que las afirmaciones de la empresa “no siempre reflejan la situación real”. Además, reconoció la inquietud de la población debido a los vínculos del proyecto con personas cercanas a Trump.

Larry Swets, uno de los principales accionistas y presidente ejecutivo de Greenland Energy, admitió posteriormente que el entusiasmo de la compañía generó confusión sobre quién tiene la autoridad para aprobar el proyecto en Groenlandia.

El proyecto petrolero también reavivó el debate político en torno al futuro del territorio autónomo, que forma parte del Reino de Dinamarca. En mayo, Jeff Landry, enviado especial de Trump para la isla y gobernador de Luisiana, afirmó que Groenlandia podría llegar a exportar dos millones de barriles diarios de petróleo, y aseguró que la producción podría comenzar en apenas diez meses si se alcanzara un acuerdo con Estados Unidos. Landry incluso manifestó que uno de sus objetivos es integrar Groenlandia como parte del territorio estadounidense. Por su parte, Trump reiteró esta semana durante la cumbre de la OTAN que Estados Unidos debería asumir el control de Groenlandia, una propuesta rechazada tanto por el gobierno groenlandés como por Dinamarca.

La zona donde Greenland Energy pretende realizar las perforaciones se encuentra dentro de un área protegida por la Convención Ramsar, un tratado internacional destinado a preservar humedales de importancia ecológica. Especialistas han advertido que en esta región habitan poblaciones significativas de gansos, búhos nivales, chorlitos, gaviotas de Sabine y bueyes almizcleros, especies que podrían verse afectadas por las labores de exploración petrolera. Según el ornitólogo David Boertmann, cualquier actividad industrial representa un riesgo para este ecosistema extremadamente frágil.

Groenlandia suspendió la emisión de nuevas licencias para la exploración petrolera en 2021, considerando que los costos ambientales superan los beneficios económicos. Sin embargo, algunas licencias otorgadas con anterioridad permanecen vigentes, como las que posee la empresa británica 80 Mile sobre una parte de Jameson Land. Greenland Energy busca financiar la perforación de dos pozos a cambio de obtener una participación mayoritaria en ese proyecto.

Asimismo, la compañía ha incorporado inversores y colaboradores vinculados al entorno político y empresarial de Trump. Entre ellos destaca el multimillonario Kenneth Griffin, importante donante republicano, quien adquirió aproximadamente el 9% de las acciones de Greenland Energy. La empresa también integró a su directorio a Carol Craig, fundadora de una firma tecnológica implicada en el desarrollo del sistema de defensa antimisiles Golden Dome, impulsado por Trump.

Otro aliado de la empresa es Phil McGraw, conocido como Dr. Phil, cuya productora prepara una serie documental sobre Greenland Energy. En uno de los adelantos, McGraw sostiene que el interés de Trump por Groenlandia responde al enorme valor estratégico y económico del territorio. Días después de esa grabación, McGraw apareció junto al presidente en el Despacho Oval durante un acto oficial.